Trayectoria

Memo García joven


Dedicarse a la fotografía documental, a la fotografía artística y la publicitaria, y gracias a ello recorrer una buena diversidad de países en un interminable safari fotográfico, es un privilegio del que disfrutan muy contados artistas de la lente.

Que tu trabajo fotográfico haya sido publicado en revistas y periódicos de diversas partes del mundo y que esté catalogado en agencias fotográficas de prestigio internacional es una experiencia aún más infrecuente.

Pero que al hojear casualmente una publicación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y entre sus páginas te sorprenda una foto que tú tomaste y descubras que hasta te dieron el crédito en letras pequeñas —como debe ser—, es una satisfacción inefable.

Memo García tenía menos de 20 años cuando se hizo fotógrafo. Descubrió el Club de Fotografía en el Tec de Monterrey (Nuevo León, México) siendo estudiante de la carrera de mercadotecnia. Sin pensarlo se registró, se compró equipo e inició un camino que nunca más abandonaría y que hasta la fecha le sigue llevando por el mundo, cazando instantes.

A lo largo de todos estos años Memo García ha coleccionado innumerables imágenes, muchas de las cuales ilustran las páginas de revistas tales como Matador y Aéreo Magazín (México); 6 Toros 6 (España, Francia y México); Toros, Sol y Moscas (Francia y España) y 100% Tequila (México) entre muchas otras ediciones ya incontables, algunas de las cuales puedes apreciar en el sub-menú Fotografía Documental de la sección Trabajo Editorial en este sitio.

Las fotografías de Memo García también forman parte de los portafolios de agencias internacionales tales como Mexsport, subsidiaria de Getty Images (México); Argus Photo Land LTD (Hong Kong); Visual & Written (Madrid y Nueva York); y A Primera Vista (México).

En 2002 publicó su primer libro de autor, “ToRo” Visión Nítida (en Madrid, España), con la colaboración de su amigo, el antropólogo e historiador francés Dominique Chemin. En este libro de gran formato presenta una colección de capturas taurinas que van mucho más allá de la corrida y el duelo, revelando lo cotidiano, lo cultural y lo intimista en la fiesta brava.

La Organización Editorial Mexicana (OEM), la red de prensa más grande de América Latina, contrató a Memo García para cubrir los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde el fotógrafo mostró conocer perfectamente el oficio en el quehacer deportivo —deportista él, al fin—, capturando instantes memorables, algunos de los cuales también puedes apreciar aquí.

Entre sus tantos andares descubrió en la producción vitivinícola mexicana un potencial gráfico de dimensiones mayores y se propuso capturar viñedos, bodegas y personajes de toda la trama productiva del vino mexicano con la intención, algún día, de publicar un libro respecto a esta interesante industria, a la vez antigua e incipiente. Este proyecto cristalizó en 2013 con su segundo libro de gran formato “Bebiendo Nuestra Tierra”, con textos de María Gpe. Palau y Pablo Aldrete Cossío.

Y su cámara sigue buscando y encontrando, de modo que ya se ven venir sus nuevos proyectos editoriales. Tras el éxito de Bebiendo Nuestra Tierra, Memo y sus colaboradores están hoy abocados a un nuevo tratado sobre la industria vinícola mexicana con un ambicioso proyecto periodístico que saldrá a la venta en 2015. Posteriormente, su colección fotográfica de más de 40 grupos indígenas mexicanos en sus comunidades, en sus fiestas, con sus vestimentas y tradiciones, el libro “Indígenas” será editado con una miríada de imágenes coloridas, capturadas a lo largo de más de 6 años escrutando con la lente todo su país.

Con todo ello, Memo García se ha venido convirtiendo en el centro de una intensa actividad editorial que concentra escritores, investigadores, artesanos, modelos, diseñadores, imprentas, librerías, proveedores internéticos y eventos muy diversos en los que presenta sus publicaciones.

Es asombroso —habría que reconocer— todo lo que puede surgir en torno a una persona creativa y empeñosa. Claro, no antes de unos cuantos miles de clicks.

—Andrés Neira, febrero de 2015